Llevo cosa de un mes intentado escribir una entrada sobre un
libro que me ha apasionado. Literalmente no tengo palabras sobre el papel. No sé
qué decir. Y es frustrante porque hoy
mismo he acabado otro libro, La agonía y el éxtasis de Irving Stone y mis dedos índices se
mueven raudos y veloces por el teclado empujados por un puñado de ideas que no
me resisto a compartir. ¿Quién necesita mecanografía cuando está cabreado?
La agonía y el éxtasis es una biografía novelada del artista Miguel ángel Buonarroti escrita por el estadounidense Irving Stone (1903-1989). A veces tiene
más de biografía que de novela y a veces lo contrario. Reconociendo el valor de
quien intenta hacer interesante todo lo que ocurre entre la salida y la meta de
cualquier ser humano, en este caso creo que las buenas intenciones no han sido
suficientes. Y no porque la carrera del italiano no tuviera potencial. Sólo ESTAR
ahí, ya supera en interés cien vidas de las mías. Es la forma de contármelo lo
que convierte la novela en un ejercicio de levantamiento de parpados. Soy
campeona de Europa.
¿Quién fué este hombre?
Miguel Ángel nació en una pequeña villa en Toscana pero se
trasladó a Florencia con su familia a corta edad y allí desarrolló gran parte
de su creación. Asistió a talleres de pintura y escultura desarrollando
especialmente esta última disciplina que consideró la más grande de las artes.
En la novela, nosotros seguimos al protagonista en esos primeros años, y más tarde en sus viajes a Roma o
Bolonia donde le encargan diferentes trabajos. Asistimos a su madurez como
artista y a sus dificultades económicas para mantener a su familia, cobrar sus obras de arte o no incurrir en la ira de quien le paga. Conocemos a muchos de sus contemporáneos, algunos destacados artistas que pasarán sin pena ni gloria por la novela como mero decorado. Acaba el libro mostrándonos a un personaje consagrado, en la cima
de su fama y posición y reconciliado con sus mecenas.
De fondo la Italia del Renacimiento: finales del siglo XV y XVI, intrigas papales, cambios en la
espiritualidad individual y colectiva, la reforma religiosa, la evolución del
arte, los cambios ( y más bien) recambios políticos... Un escenario apasionante
que te deja tan frío como el mármol. Pero sin Terribilitá.

¿Qué ha pasado aquí?
Uno de mis problemas con la novela es el estilo narrativo
del autor. Irving Stone salta de idea en idea, va picoteando con frases
inconexas sobre todo lo que rodea al artista sin que esas ideas, a veces
simplemente frases o diálogos sin sentido, te lleven a ninguna parte. Vamos a
poner un ejemplo pequeñito. Nos cuenta Stone como Miguel Ángel y su ayudante
construyen en madera la maqueta para una de sus obras de arte. Diseñan un
armazón, complementan con arcilla, organizan su día para culminar el diseño...etc.
EN MEDIO DEL PÁRRAFO, Stone nos dice que Fulano (otro personaje) iba al mercado
a comprar almejas para hacer un plato típico. Acaba la frase, volvemos al
trabajo de Miguel Ángel donde lo habíamos dejado COMO SI LO OTRO NO HUBIERA PASADO.
"Bueno chica, es sólo un ejemplo en una novela de 600 páginas".
Desgraciadamente son 600 ejemplos en sólo un poquito de novela.
Esto me da dos ideas. La primera que el trabajo de documentación que ha llevado a cabo el escritor sobre
la vida del artista es impresionante, abundante y concienzudo. Un buen trabajo. El trabajo como demérito prácticamente. Porque tengo la impresión que si Stone conoce que Miguel Ángel produjo determinada
afirmación o idea, él nos la meterá con calzador aunque en ese capítulo no venga
a cuento o esté fuera de toda trama, carezca de significado para el lector o no nos lleve a ninguna parte.
La segunda, que ese exhaustivo trabajo de recopilar
información parece haberse quedado ahí, sin un verdadera labor de digestión o
traducción entre quien lo estudia y quien lo recibe. Un lector
medio no entenderá las decenas de cambios políticos y luchas entre facciones
que caracterizan el momento histórico, en las que hoy eres mi amigo y mañana
Dios dirá, porque el autor parece olvidar que ponerte en contexto es uno de los
principales deberes de una buena novela histórica. ¿Puedes leerlo a pesar de
eso? Sí, sin duda. Pero tendrás cabos sueltos y al final te parecerá hasta
cachondeo que "donde dije digo,digo diego". Una vez
más te demuestro todo lo que sé, pero no lo transformo en una novela.
Un detalle, (esto sí es un detalle sin importancia pero me ha llamado la atención) es que inexplicablemente los personajes hablan a veces en italiano,
a veces en el idioma de la traducción para... No tengo respuesta. ¿Para que tengamos
claro que estamos en Italia? ¿Que saben idiomas? ¿Que las cosas importantes de
la vida (Querido, Buenos días, Mal caracter...
) se dicen en la lengua materna? Lo más curioso es que no es la primera vez que me encuentro con este
recurso en una novela histórica y a Dios pongo por testigo que no sé de donde
viene y por qué ocurre.
Yo soy hijo de mi tiempo
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Ese exceso de documentación chirría al máximo cuando Stone
pasa de puntillas por la que es considerada la relación sentimental más
importante de la vida de Miguel Angel. Aquella que mantiene ya en la madurez
con Tommaso de Cavalieri.
En la novela apenas se habla de unas pocas relaciones amorosas en la
vida del artista: una platónica con la hija de Lorenzo de Medicis, Contessina; y
otra intermitente y puramente física con una noble boloñesa, (ni recuerdo el
nombre ni voy a buscarlo ahora) en su juventud. Unos años después conoce a una noble e intelectual viuda
llamada Vitoria Colonna que en casi todas las referencias a su vida
se describe como AMIGA. En ese periodo intima también con Cavalieri. El autor no esconde la relación que tuvieron:
chico conoce chico, se conocen, se caen bien, se escriben cartas, pasan tiempo
juntos, se escriben más cartas, pasean cogidos del brazo, se dicen te amo. Vamos,
lo que viene siendo lo que viene siendo.
¿Qué bien todo, no? Pues no. En un determinado momento un
personaje escribe a Miguel Angel y le comenta que éste solo manda dibujos a
quienes se beneficia, por ejemplo a Tommaso. Er migué, se indigna muchísimo.
"¿PERO CÓMO SE ATREVE A DECIRME ESTO? ¿Yo? ¡Calumnia! ¡ME ACUSA DEL MISMO PECADO QUE A LEONARDO!" Y Tommaso contesta: Caro, tranquilo, nosotros sabemos
la verdad.
No fastidies. La verdad, la sabemos tu y él y todos los demás. Stone parece mucho más cómodo romantizando la historia con
Colonna que admitiendo que Miguel Ángel y Cavalieri mantuviesen una relación de pareja cladestina por el momento histórico en que nos encontramos. Y vamos a decirlo claramente, si bien no existen pruebas explícitas de ninguna, hay muchos más indicios para pensar en una relación con él que con ella.
Esto me ha indignado muchísimo. Si la cuestión está entre ser fiel a lo probado o novelizar también lo que supongo, ¿a dónde ha ido a parar ese exceso de celo por ser preciso y recogerlo todo? Exactamente a la primera página de la novela donde leemos que se publicó en 1961. Punto y final.
A lo mejor, escribiendo esto, soluciono mi problema y sigo adelante.


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